Resquemor
Manuel
Caliani Santos
Otro de las emociones que he elegido plasmar mediante el
retrato ha sido la ira o la irritación producida por el resentimiento. El
rencor forma parte de la naturaleza humana. Se nos inculca el perdón y el valor
que este conlleva. Este acto de misericordia, o de compasión es algo meditado
mediante la razón, algo meramente humano. Sin embargo siempre he considerado el
resquemor como un fuerte sentimiento también completamente humano, pero
predominante por lo general sobre el perdón, tan inculcado por las distintas
moralidades que rigen nuestra sociedad. ¿Cuántas veces perdonamos, pero no
olvidamos?. El perdón supone a veces una liberación, como expresa la Madre
Teresa de Calcuta en esta cita: “El perdón es una decisión, no un sentimiento,
porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor.
Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió”.
Es cierto que esta profunda y sabia reflexión no representa en su totalidad el
contenido alegórico de esta estampa, no obstante me quedo con lo que recoge
acerca de que el perdón es una decisión y no un sentimiento, frente al rencor
que sí que es una emoción. He ahí el mensaje que he pretendido resaltar, la
persistencia de algún que otro rencor en nuestras almas, esclavas de los
mismos, incluso sobre la paz o calma que el perdonar ha podido ofrecernos.
Como medio de transmisión artística de esta serie de
estampas se ha empleado evidentemente el retrato, en este caso se puede
apreciar la clara toma de Beatriz del Ojo Beato como modelo, artista y amiga,
estudiante de grabado del grupo 6. He empleado su imagen a fin de transmitir la
impotencia, la rabia, el enfado, y la destrucción anímica y moral como
consecuencia del rencor. Como novedad con respecto a los demás, se muestra la
modelo a medio cuerpo, y no en primer plano, sosteniendo con manos crispadas un
vaso alegórico en referencia a las almas presas de un resentimiento.
La técnica llevada a cabo ha sido la estampación a punta
seca, empleando como material de matriz el metacrilato, y como herramienta
grabadora la punta metálica. Una única matriz ha servido para tres
estampaciones completamente distintas.
Punta
seca en blanco y negro
Empuñando muñequillas de
tarlatana, se aplicó tinta negra ligeramente diluida con aceita de lino a lo
largo de toda la superficie del metacrilato. Una vez aplicada la tinta, con
tarlatana se retiró el exceso de tinta, quedando tan sólo los surcos incididos
rellenos. Limpiando con petróleo y papel de seda, se obtuvieron los blancos y
negros de la estampa. Papel imprescindible juega el biselado de los bordes de
la matriz, ya que sin él y bajo la presión del tórculo, el papel de la estampa
quedaría roto por los afilados bordes de la plancha.
En este caso, se trató la
retirada de tinta (tras haber limpiado la matriz tras la anterior estampa) de
tal manera que se obtuviera una escala de grises. Por ello hablamos de un
proceso más lento y laborioso. Al igual que en todo este tipo de estampaciones,
los biseles realizados con cúter y escofinas fueron limpiados rigurosamente
para no manchar los bordes de la futura estampa.
Punta
seca a color
Aquí muestro la última parte
de este ejercicio. Concebí conscientemente una estampa tratada con tintas
bastante diluidas con aceite de linaza, de tal manera que obtuve una imagen que
recuerda a la técnica pictórica de la acuarela. Elegí tonalidades rojizas,
violetas y azules, y en conjunto, creo que acompañan armónicamente el mensaje
de la obra.



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