domingo, 3 de febrero de 2013

RESQUEMOR (Punta seca)




Resquemor
Manuel Caliani Santos

Otro de las emociones que he elegido plasmar mediante el retrato ha sido la ira o la irritación producida por el resentimiento. El rencor forma parte de la naturaleza humana. Se nos inculca el perdón y el valor que este conlleva. Este acto de misericordia, o de compasión es algo meditado mediante la razón, algo meramente humano. Sin embargo siempre he considerado el resquemor como un fuerte sentimiento también completamente humano, pero predominante por lo general sobre el perdón, tan inculcado por las distintas moralidades que rigen nuestra sociedad. ¿Cuántas veces perdonamos, pero no olvidamos?. El perdón supone a veces una liberación, como expresa la Madre Teresa de Calcuta en esta cita: “El perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió”. Es cierto que esta profunda y sabia reflexión no representa en su totalidad el contenido alegórico de esta estampa, no obstante me quedo con lo que recoge acerca de que el perdón es una decisión y no un sentimiento, frente al rencor que sí que es una emoción. He ahí el mensaje que he pretendido resaltar, la persistencia de algún que otro rencor en nuestras almas, esclavas de los mismos, incluso sobre la paz o calma que el perdonar ha podido ofrecernos.
Como medio de transmisión artística de esta serie de estampas se ha empleado evidentemente el retrato, en este caso se puede apreciar la clara toma de Beatriz del Ojo Beato como modelo, artista y amiga, estudiante de grabado del grupo 6. He empleado su imagen a fin de transmitir la impotencia, la rabia, el enfado, y la destrucción anímica y moral como consecuencia del rencor. Como novedad con respecto a los demás, se muestra la modelo a medio cuerpo, y no en primer plano, sosteniendo con manos crispadas un vaso alegórico en referencia a las almas presas de un resentimiento.
La técnica llevada a cabo ha sido la estampación a punta seca, empleando como material de matriz el metacrilato, y como herramienta grabadora la punta metálica. Una única matriz ha servido para tres estampaciones completamente distintas.


Punta seca en blanco y negro
Empuñando muñequillas de tarlatana, se aplicó tinta negra ligeramente diluida con aceita de lino a lo largo de toda la superficie del metacrilato. Una vez aplicada la tinta, con tarlatana se retiró el exceso de tinta, quedando tan sólo los surcos incididos rellenos. Limpiando con petróleo y papel de seda, se obtuvieron los blancos y negros de la estampa. Papel imprescindible juega el biselado de los bordes de la matriz, ya que sin él y bajo la presión del tórculo, el papel de la estampa quedaría roto por los afilados bordes de la plancha.








Punta seca en grisalla
En este caso, se trató la retirada de tinta (tras haber limpiado la matriz tras la anterior estampa) de tal manera que se obtuviera una escala de grises. Por ello hablamos de un proceso más lento y laborioso. Al igual que en todo este tipo de estampaciones, los biseles realizados con cúter y escofinas fueron limpiados rigurosamente para no manchar los bordes de la futura estampa.





Punta seca a color
Aquí muestro la última parte de este ejercicio. Concebí conscientemente una estampa tratada con tintas bastante diluidas con aceite de linaza, de tal manera que obtuve una imagen que recuerda a la técnica pictórica de la acuarela. Elegí tonalidades rojizas, violetas y azules, y en conjunto, creo que acompañan armónicamente el mensaje de la obra.








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